
Mantener las salas de cambio calientes (sin complicaciones)
Calentar una sala de cambio no es tan sencillo como simplemente aumentar la potencia del calentador. Hay que luchar contra la humedad, el agua que se derrama y ese escalofrío que sienten las personas en cuanto salen de la ducha. Por eso recurrimos a los calentadores de onda corta infrarroja. En lugar de tratar de calentar todo el aire húmedo de la habitación –lo cual lleva mucho tiempo–, estos calentadores actúan directamente sobre la persona. Es como estar bajo los rayos del sol en un día frío.
Tratamiento del agua
El agua y la electricidad son una combinación problemática. Si la humedad llega a los elementos calefactores, todo se arruina. Aquí utilizamos un nivel de protección IPX5. En términos simples, significa que el aparato puede soportar un chorro de agua desde cualquier ángulo y seguir funcionando. Logramos esto sellando bien las conexiones eléctricas y utilizando juntas resistentes alrededor de los tubos de cuarzo. Así, no hay cortocircuitos, ni corrosión, ni problemas.
Calor instantáneo
Nadie quiere esperar veinte minutos a que un calentador convencional empiece a funcionar, mientras está allí, envuelto en una toalla. Los calentadores infrarrojos son diferentes. El filamento alcanza su temperatura máxima casi al instante. El calor no permanece en el aire; se absorbe directamente en la piel y la ropa. Es la única forma real de eliminar esa sensación de frío en una habitación con corrientes de aire.
Detalles importantes sobre la instalación
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta calidad por una razón: si un chorro de agua fría golpea un tubo muy caliente, el vidrio barato se romperá. Nuestras estructuras están diseñadas para soportar ese tipo de impactos térmicos. Pero hay algo importante que recordar: estos aparatos generan mucho calor en un espacio reducido. Si no se tiene cuidado, se pueden crear “zonas calurosas”. Asegúrese de conectarlos a un circuito con un interruptor térmico para evitar que la estructura se sobrecaliente. Y, por favor, no exagere con la potencia. Quiere que sus invitados se sientan cómodos y calientes, no como si estuvieran siendo asados. Se trata de encontrar ese equilibrio perfecto entre comodidad y calidez adecuada.