
En un spa o salón de belleza, en el momento en que el cliente se sienta bajo la lámpara de calor, la habitación debe quedar en silencio: sin zumbidos, sin corrientes de aire, solo calidez. Si el calentador hace ruido, toda la atmósfera de relajación se pierde. Hemos diseñado nuestras lámparas de calor infrarrojo para que sean silenciosas y proporcionen una temperatura constante, de modo que el tratamiento sea placentero desde el principio hasta el final.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico Utilizamos tubos de cuarzo de onda corta infrarroja, lo que permite que el calor actúe directamente sobre las personas, y no sobre el aire. Esto significa que se logra una sensación de comodidad más rápida, con menos movimiento de aire y, por ende, menos ruido. Las lámparas funcionan con circuitos estándar de 220–240 V, consumen entre 300–500 W por lámpara y alcanzan su potencia máxima en cuestión de segundos.
El revestimiento de cuarzo resistente permite que las lámparas funcionen día tras día. El reflector dirige el calor hacia donde se necesita. Para controlar la temperatura, existe un termostato integrado que mantiene la temperatura estable. Además, la carcasa de baja emisión de ruido contribuye a mantener un ambiente tranquilo durante el tratamiento.
Por qué funciona bien en las salas de tratamientos En las salas de tratamientos, el calor infrarrojo ayuda al cliente a relajarse: facilita la relajación muscular, mejora la circulación sanguínea y puede hacer que los tratamientos sean más eficaces. Dado que el calor llega rápidamente, los terapeutas no tienen que esperar a que la habitación se caliente.
El bajo nivel de ruido también es importante: muchos clientes son muy sensibles al sonido durante los tratamientos faciales y masajes. Las lámparas pueden usarse junto con aromaterapia y música relajante, sin interferir con estos elementos. Desde el punto de vista comercial, el calor dirigido puede ayudar a reducir el consumo energético en comparación con calentar todo el espacio.
Cosas que hay que saber Las lámparas infrarrojas emiten un calor intenso, por lo que su posición es importante. Colóquelas a una distancia y ángulo adecuados para evitar que se sobrecalienten las superficies cercanas. Estas lámparas están diseñadas para uso comercial en interiores y deben ser instaladas por un electricista calificado, de acuerdo con las normativas locales.
Asegúrese de que el circuito eléctrico pueda soportar la carga total cuando se utilicen varias lámparas. Con una instalación adecuada, estas lámparas pueden funcionar durante miles de horas. Pero, como cualquier fuente de calor, necesitan ventilación y suficiente espacio para seguir funcionando de manera fiable y segura.