
Cuando llega el momento de maximizar la eficiencia, el mostrador de servicio es el lugar donde la seguridad alimentaria y la rapidez entran en conflicto. Una lámpara que tarda demasiado en encender puede hacer que las temperaturas de conservación disminuyan, lo que pone los alimentos en una zona peligrosa. Además, obliga al personal a elegir entre trabajar rápido o cumplir con los requisitos de seguridad. Hemos diseñado nuestras bombillas de calefacción por infrarrojos para mantener las temperaturas adecuadas en los armarios de conservación, en los sistemas de calentamiento debajo del mostrador y en las unidades de paso de alimentos, servicio tras servicio.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
La calefacción por infrarrojos actúa de forma instantánea. La envoltura de cuarzo emite energía de onda corta directamente sobre los alimentos, sin demoras en el calentamiento. El control es preciso y consistente, ya que la temperatura del filamento se relaciona directamente con la potencia de radiación emitida. Nuestros reflectores permiten una distribución uniforme del calor en toda la superficie del recipiente. El resultado es una temperatura constante, un calentamiento uniforme y un consumo de energía predecible durante todo el turno.
Esto funciona bien en entornos de alto tráfico, porque se necesita un sistema de conservación eficaz, sin que los alimentos se sequen o se cocinen en exceso. La calefacción por infrarrojos actúa directamente sobre los alimentos, no sobre el aire circundante. Por eso, los armarios de conservación recuperan rápidamente su temperatura adecuada después de abrirse, manteniendo así las condiciones óptimas para los alimentos. Se pueden mantener los alimentos a más de 60°C, sin que las salsas se quemen o las proteínas se endurezcan. Además, se reduce la necesidad de que el personal mueva constantemente los recipientes para equilibrar las temperaturas. El consumo de energía disminuye, ya que solo se calienta la masa de los alimentos, sin desperdiciar energía en el aire vacío.
Algunos detalles prácticos
Las bombillas de calefacción por infrarrojos se calientan mucho en su superficie, por lo que es necesario mantener cierta distancia con materiales inflamables. También es indispensable protegerlas de los rayos solares. Es importante elegir bombillas adecuadas para cargas de tipo infrarrojo, y ajustar la potencia de las mismas según el tamaño del armario y la profundidad de los recipientes. Siempre hay que manejarlas con guantes limpios; los aceites que quedan en las bombillas pueden causar puntos calientes. La potencia de emisión disminuirá después de unos 5,000 horas de uso, por lo que es necesario planificar su reemplazo antes de llegar a la temporada alta. Así, no habrá sorpresas ni tiempos de inactividad.