
¿Por qué utilizamos lámparas infrarrojas de 800W para resolver el problema de la demora en los hornos rotativos?
Si alguna vez has utilizado un horno convencional, conoces bien ese proceso: lo enciendes y esperas a que el aire se caliente lentamente. Es una espera interminable.
Decidimos evitar esa espera. En lugar de depender del aire caliente, utilizamos lámparas infrarrojas de 800W.
Imagina que es como el sol: no necesitas esperar a que el aire a tu alrededor se caliente para sentir el calor en tu piel; la radiación llega directamente a ti. Eso es exactamente lo que ocurre aquí: la energía llega directamente a la superficie del producto. Por eso puedes ver cómo la temperatura sube de 0 a 300°C en cuestión de segundos.
El poder de un “ataque térmico” inmediato
En un horno rotativo, el producto está constantemente en movimiento. No tienes tiempo de calentar toda la cavidad del horno solo para lograr una cocción adecuada.
Con estas lámparas de 800W, se logra un “ataque térmico” inmediato. No hay necesidad de ciclos de precalentamiento largos. Además, al estar conectadas al sistema de control, el calor reacciona casi al instante cuando se modifican los ajustes del PID. Es muy eficiente.
¿Qué hay realmente detrás de todo esto?
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza para las lámparas. ¿Por qué? Porque el calentamiento y enfriamiento rápidos suelen causar que el vidrio se agriete. El cuarzo puede soportar esos cambios térmicos sin romperse.
Dentro de la lámpara hay un filamento de tungsteno diseñado para emitir ondas cortas. Este es el secreto: la energía penetra directamente en la superficie del alimento o recubrimiento, en lugar de quedarse en la superficie.
Y como todos hemos tenido problemas de mantenimiento, hicimos que la carcasa y los conectores fueran fáciles de reemplazar. Si una lámpara se quema, simplemente la reemplazas. No es necesario desmontar todo el sistema de calefacción y pasar toda la tarde intentando arreglarlo según las instrucciones del manual.
Un aviso importante
Toda esta potencia tiene su precio. Debido a la intensidad del calor, es fácil excederse. Si la velocidad del transportador es demasiado lenta, la superficie del producto se quemará. Terminarás con una superficie quemada, mientras que el interior seguirá frío.
Debes ser muy preciso con los temporizadores. Mantén constante la velocidad de rotación, de lo contrario, aparecerán puntos calientes en la superficie del producto. Es una herramienta poderosa, pero debes controlarla bien.